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Zamora
Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia
JUEVES SANTO
El terciopelo morado envuelve la tarde del Jueves Santo de Zamora con el color de los siglos y de la penitencia. La más antigua cofradía de la ciudad recorre sus calles y miles presencian el discurrir de sus pasos, prácticamente todos a hombros de sus cargadores. Es conocido que las cofradías históricas de Zamora constituyen una de las representaciones iconográficas más completas de cuantas hay en España y con la Vera Cruz se inicia la gran puesta en escena de la Pasión en la calle, que completan de forma soberbia y sin casi interrupción la cofradía de Jesús Nazareno y la Real Cofradía del Santo Entierro.
HISTORIA
Hay que remontarse al último tercio del siglo XV para buscar el origen de la cofradía de la Vera Cruz, que nace en el convento de San Francisco –sede en la actualidad de la Fundación Hispano Lusa Rei Afonso Henriques-, donde tuvo su primera sede.
En el año 1810 la cofradía de la Vera Cruz –denominada también Archicofradía, porque aúna diversas cofradías existentes en la antigüedad, hoy desaparecidas- traslada su sede a la iglesia de San Juan Bautista (sita junto a la Plaza Mayor), e instala sus primitivos pasos en la capilla de San Miguel. Los grupos fueron trasladados con posterioridad al Museo de Semana Santa, con excepción del Nazareno titular de la cofradía, que recibe culto en la iglesia de San Juan. La talla flamenca del Ecce Homo permanece en el convento del Corpus Christi.
Como sucede con todas las cofradías de la Cruz, es la más antigua de la Pasión zamorana y una de las más antiguas documentadas de España. En sus inicios era de Disciplina y Penitencia y en la actualidad, suprimidas estas prácticas, la cofradía es mixta con la incorporación de la mujer como hermana de pleno derecho.
IMÁGENES
La Santa Cruz, de Julio Gómez Sismo (1918)
Representa la cruz desnuda, emblema de la cofradía, adornada con un sudario.
La Santa Cena, de Fernando Mayoral Dorado (1991)
Representa a Jesús en el momento de cenar con sus discípulos, sobre modelos reales, algunos de personas zamoranas.
Oración del Huerto, de José Sánchez de la Guerra (1691)
Conocido popularmente como «Los Olivos», representa a Jesús en el Huerto de Getsemaní en actitud orante frente a un ángel.
El Lavatorio, del escultor zamorano Higinio Vázquez (2001)
Momento en el que Cristo lava los pies de los discípulos. Es un paso con figuras de gran tamaño y fuerza expresiva.
La Coronación de Espinas, grupo escultórico de Higinio Vázquez (1999)
Secuencia con la que la cofradía culmina una vieja aspiración para completar la iconografía de la procesión.
La Sentencia, de Ramón Núñez (1926)
Destaca la figura de Jesús, un hermosísimo ‘Ecce Homo’ que se presenta al pueblo como reo de muerte mientras Pilatos se lava las manos.
El Prendimiento, de Miguel Torija (1898)
También conocido como ‘Beso de Judas’, que plasma magistralmente el momento en que Jesús es vendido por el apóstol.
La Flagelación, de José Sánchez de la Guerra (1691)
O ‘Los Azotes’, conocido popular y cariñosamente como ‘El Calvito’ por los tres sayones que flagelan a Cristo, que reciben los sobrenombres de Calvito de los Bodajos, Cascarrias y Zurriago.
Ecce Homo, de Gil de Ronza (1522)
Talla flamenca de las más antiguas que salen en procesión y que procede del convento de San Francisco, sede originaria de la cofradía.
Jesús Nazareno. Anónimo, S.XVII
Imagen titular de la cofradía que porta una Cruz de escopeta y que recibe culto en la iglesia de San Juan.
Virgen Dolorosa, del zamorano Ricardo Segundo (1942)
Madre en actitud implorante. Viste traje de terciopelo negro bordado en oro.
HÁBITO
Visten los cofrades túnica y caperuz de terciopelo morado, cíngulo y cruz dorados y portan una vara de madera rematada con cruz y sudario dorados, símbolo de la hermandad.
DÓNDE VERLA
La sobria estática del terciopelo y el esfuerzo de los cargadores, con los numerosos grupos escultóricos a hombros, hacen bueno cualquier momento del recorrido para presenciar el paso de la procesión, bien entre el Modernismo zamorano, en su recorrido central, o cuando se dirige al casco antiguo y hace estación en el atrio de la Catedral, pasando por la Plaza de Viriato o la iglesia de La Magdalena. En las inmediaciones del templo mayor se vive una de las tradiciones más peculiares de los zamoranos, con la reunión de centenares de familias, que meriendan con cargadores y cofrades. Esta tradición se repite en la tarde del Viernes Santo. La entrada de los pasos al Museo constituye otro de los momentos más destacados de la tarde.

