Semana Santa en Toro. Una Pasión grabada a fuego
La ciudad de Toro, a tan sólo 35 kilómetros de Zamora capital, conserva una de las grandes celebraciones en la provincia y de la Comunidad de Castilla y León. Declarada de Interés Turístico Regional en 2007 (en la actualidad se ha iniciado el expediente para su reconocimiento de Interés Nacional) la Semana Santa es uno de los símbolos de identidad del pueblo toresano, una pasión grabada a fuego.
Y bien puede decirse de forma literal, ya que Toro tuvo que rehacer su Pasión desde sus cenizas, con el alma encogida y gran parte de su patrimonio perdido por efecto de las llamas.
El 13 de abril de 1957, días antes de la Semana Santa, ardía la iglesia de Santa Catalina de Roncesvalles, sede de los pasos de la Cofradía de Jesús y Ánimas de la Campanilla, lo que supuso un golpe muy duro en toda la ciudad. Aún así, los toresanos tuvieron el coraje de ir al pinar a buscar madera para realizar una cruz de grandes dimensiones con la cual recorrieron la ciudad el Viernes Santo, junto al Cristo atado a la columna (siglo XVIII), salvado del fuego por encontrarse en el Real Convento de Santa Clara. Nunca hubo procesión más triste.
Cofradías de Toro
- PROCESIÓN DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES
- PROCESIÓN DE LAS SIETE PALABRAS
- PROCESIÓN DE LAS PALMAS
- SANTÍSMO CRISTO DE LA MISERICORDIA
- SANTÍSIMO CRISTO DEL AMPARO
- TRASLADO DEL SANTO ECCE HOMO
- VÍA CRUCIS PROCESIONAL
- COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ
- PROCESIÓN DE NUESTRO PADRE JESÚS Y NUESTRA MADRE LA SOLEDAD
- PROCESIÓN OFICIAL DE JESÚS MUERTO
- PROCESIÓN VIRGEN DE LA SOLEDAD
- PROCESIÓN DEL ENCUENTRO
- LAS SIETE PALABRAS
Itinerarios
Consulta los recorridos procesionales de la Semana Santa de Toro. A lo largo de sus emblemáticas calles, las cofradías dan vida a un itinerario cargado de historia y solemnidad, los pasos recorren los rincones más simbólicos de la ciudad.
Escenarios
Los desfiles procesionales recorren algunos de los lugares más emblemáticos de Toro, que se visten de solemne recogimiento durante la Semana Santa. Ambientes de gran devoción, angostas calles, muros centenarios, iglesias…
Además de la importancia de sus tallas, la mayoría procedente de los talleres de Esteban Rueda y Sebastián Ducete, asentados en Toro, la ciudad guarda ritos esenciales que se perpetúan a lo largo de los siglos, como la bendición de los Conqueros o «cagalentejas», que tiene lugar el Jueves Santo en Santa Catalina, quienes hacen juramento de silencio portando la conca (cuenca) típica para catar el vino, con la que piden limosna para la cofradía.
Otro de los momentos más emotivos es el rezo de las «Cinco Llagas», que congrega a miles de personas. De especial importancia es la procesión del Viernes Santo, Nuestro Padre Jesús y Ánimas de la Campanilla, desde la madrugada hasta el mediodía, en la que es típico degustar bacalao a la tranca mientras los pasos quedan expuestos en la parte posterior de La Colegiata.
Sus maravillosas imágenes, su Virgen de los Dolores o la Soledad del Sepulcro, la Verónica, la Piedad, el impresionante Cristo de la Expiración, del Amparo, Cristo de la Vera Cruz, Jesús Yacente, Jesús Camino del Calvario, el Longinos o su querido Ecce Homo, (además del Nazareno de Ricardo Flecha o la Soledad de Hipólito Pérez Calvo, copia de la que se quemó en Santa Catalina, entre otras) han hecho de la Semana Santa de Toro testimonio vivo de la fe y de la tradición a lo largo de los siglos, en un marco de palacios, conventos y fachadas blasonadas, iglesias mudéjares, edficios porticados y el impresionante románico de la Colegiata de Santa María la Mayor.
Integran la la Semana Santa de Toro la Cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, Asociación del Santo Sepulcro y la Soledad, Real Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo, Cofradía de la Vera Cruz, Asociación Damas de Ntra. Señora de las Angustias Soledad y Damas de la Virgen de los Dolores, que organizaban sus procesiones con autonomía hasta la constitución, en 1990, de la Junta pro Semana Santa de Toro, que desde entonces confiere unidad y coordina horarios y actos con publicaciones e itinerarios y apoyo económico.
Para siempre en el recuerdo queda el extraordinario espíritu del pueblo toresano, que lleva grabado a fuego el amor por una celebración heredada de sus mayores que merece la pena ser conocida, difundida y visitada.
