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Zamora
Cofradía de la Santísima Resurrección
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Los cohetes anuncian la alegría desde primera hora del Domingo de Resurrección en la puerta de la iglesia de Santa María de La Horta, de donde salen las imágenes de Jesús y de la Virgen. Cristo anuncia ya la victoria sobre la muerte, en pie sobre el sepulcro, mientras la Virgen aparece aún cubierta por un manto de luto. Los cofrades portan varas plateadas adornadas con flores que anuncian la primavera y ponen punto final a los días de dolor y de penitencia. Zamora inicia la Pascua y regresa poco a poco a su calma cotidiana. Al regreso, en las puertas de Santa María de La Horta culmina una semana de Pasión y comienza la cuenta atrás para una nueva Semana Santa.
Las imágenes siguen itinerarios distintos, para confluir en la Plaza Mayor, donde tiene lugar la ceremonia del Encuentro y la Virgen se despoja de su manto de luto. Ambos cortejos se funden en uno solo para descender por la Cuesta de Balborraz hacia la Iglesia de La Horta, donde tiene su sede canónica la cofradía.
HISTORIA
Los orígenes de la cofradía se remontan al siglo XVI, siendo una de las cofradías históricas zamoranas. La documentación atestigua la existencia de una procesión de la Resurrección y cita cofradías como la de la Purificación y la del Rosario de la parroquia de Santa María de la Horta, que podrían ser sus antecedentes. También data de siglos la ceremonia del Encuentro en la Plaza Mayor, acompañado de las “zuizas” o “suizas” que podrían representar una batalla, y que hoy se mantienen como salvas de escopeta. La cofradía fue una de las primeras en admitir a las mujeres como cofrades de pleno derecho en 1978, siendo ratificado el acuerdo por el Obispo en 1980.
Los cofrades, más de 2.000, desfilan vestidos de calle con medalla con la imagen de Jesús Resucitado y portan varas plateadas con la efigie del Cristo y adornadas con flores.
La procesión tiene dos cortejos: el de Jesús Resucitado (acompañado de flauta y tamboril y con marchas de gloria) y el de la Virgen (en el que suenan las últimas marchas fúnebres hasta el momento en que se saluda con el Hijo), que confluyen en el Encuentro de la Plaza Mayor para bajar en un solo cortejo unificado por la cuesta de Baborraz hacia la iglesia de La Horta.
Ambas imágenes se encuentran expuestas en el Museo de Semana Santa, si bien recibieron culto durante muchos años en la iglesia de La Horta.
IMÁGENES
Cristo Resucitado, de Ramón Álvarez (1873)
Talla encargada en sustitución de una talla anterior que a día de hoy se desconoce. Cuenta la tradición que para tallar la imagen el imaginero utilizó como modelo un vecino del barrio de la Horta que era mudo. El Jesús viste durante el desfile procesional un manto rojo bordado por las monjas Marinas (clarisas del convento de Santa Marina) de la capital.
Virgen del Encuentro, del escultor zamorano Higino Vázquez (1993)
Sustituye a anteriores imágenes de María. Se conocen al menos hasta tres Vírgenes anteriores: la más antigua, hoy perdida, era una imagen popular de bastidor, al estilo tradicional de vírgenes del Rosario. En 1913 desfilaba una talla de los talleres de Olot que fue recuperada algunos años en sustitución de una de candelero realizada por Florentino Trapero en 1957 hasta la incorporación de la actual en 1993. Es una imagen de talla sobrevestida con un manto de terciopelo negro con un sencillo dibujo de estrellas durante la primera parte de la procesión hasta el momento del Encuentro. Se conocen hasta tres imágenes anteriores de la Virgen.
DÓNDE VERLA
Por su alegría y la música de la flauta y el tamboril, destaca el cortejo del Jesús Resucitado, con parada en la Plaza de Fray Diego de Deza, donde se ofrecen churros y aguardiente en casa del pintor Antonio Pedrero. En su patio se bailan las primeras jotas de la primavera en la que es considerada por muchos la primera romería de la Pascua. La Virgen efectúa su subida por la cuesta del Piñedo y realiza también una pequeña parada junto a la iglesia de Santiago del Burgo para ajustar los dos cortejos. La ceremonia del Encuentro tiene lugar en una repleta Plaza Mayor; mientras suenan las tuizas (salvas de escopeta), ambas imágenes se reverencian con los acordes del himno nacional, los cofrades alzan sus varas floridas y la Virgen se desprende de su manto de luto. La bajada por la cuesta de Balborraz de ambos cortejos unidos ya en uno solo conforma una preciosa estampa, que desemboca con la entrada de las imágenes en la iglesia de La Horta mientras los cofrades levantan de nuevo sus varas al cielo despidiendo una Semana Santa y pensando ya en una nueva Pasión.

