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Zamora
Cofradía de la Virgen de la Esperanza
JUEVES SANTO
La mañana del Jueves Santo en Zamora es de luto, mantillas y peinetas, de sol y viento al pasar el puente románico que une las dos orillas de la ciudad. El manto verde de la Virgen de la Esperanza se refleja sobre las aguas a su paso sobre el Duero y las capas de raso de los cofrades, también verdes, ondean al viento.
La Virgen de la Esperanza, acompañada por miles de mujeres y centenares de cofrades, regresa desde el convento de Cabañales a la Catedral, donde permanece expuesta al culto durante todo el año para ser testigo de la Pasión del Hijo, que se desarrolla murallas adentro por las calles de la ciudad.
HISTORIA
La actual cofradía, la más barroca de las zamoranas en su concepto estético, nace como Sección de Damas filial de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis en el año 1961 para devolver en procesión a la Virgen de la Esperanza desde el Convento de Cabañales, donde finaliza la procesión del Martes Santo.
En el año 2010 la cofradía es reconocida como tal, independiente de la del Vía Crucis, mixta, con hermanos y hermanas de pleno derecho, aunque mantienen distinta indumentaria y destaca una mayor presencia femenina.
El conjunto estético que conforma el paso, con el manto verde de la Virgen, la mesa dorada y las faldillas granates, junto al pausado baile de sus cargadores, confieren a la imagen una gran elegancia por las calles. Como elementos procesionales destaca una cruz de plata que también desfila en la Cofradía de Jesús del Vía Crucis, siguiendo las concesiones barrocas y un tanto sevillanizantes que tiene esta cofradía.
IMÁGENES
Virgen de la Esperanza, obra de Víctor de los Rios (1950)
Representa a la Madre de Dios con los brazos extendidos y fue donada por Carlos Pinilla junto con su trono dorado, rompiendo en cierto modo la iconografía tradicional castellana. Permanece expuesta al culto en la capilla de San Nicolás de la Catedral de Zamora.
HÁBITO
Las damas visten abrigo negro abotonado y van tocadas con la tradicional mantilla española y peineta, con guantes blancos y medalla con cinta verde al cuello. Portan en sus manos una tulipa de cristal. Los cofrades visten túnica y caperuz de raso blancos y amplia capa de raso verde y portan una vara metálica plateada.
DÓNDE VERLA
Después de su salida del convento de Cabañales, su paso por el Puente de Piedra desde los miradores constituye una de las estampas más típicas de la Semana Santa zamorana. Destaca la subida de la Virgen a hombros de sus cargadores por la cuesta de Balborraz con la marcha ‘La Saeta’, que se ha convertido en uno de los momentos imprescindibles del Jueves Santo. A su llegada a la Catedral, las damas y cofrades despiden a la Virgen con el cántico de la Salve en un emotivo momento.

