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Zamora
Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo
VIERNES DE DOLORES
Cae la noche del Viernes de Pasión y un enorme campanil de bronce marca los latidos de la ciudad, que vive el pórtico de la Pasión. En el huerto del pequeño templo románico del Espíritu Santo, hombres y mujeres se disponen a salir a las calles para cumplir la penitencia, acompañando al Crucificado desde la iglesia del arrabal hasta la Catedral, donde tiene lugar la meditación de la Palabra. El olor a incienso, el sonido de las carracas y los cánticos del coro confieren un ambiente especial a la noche del Viernes de Dolores.
HISTORIA
Fundada por un grupo de jóvenes, la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo fue aprobada canónicamente en el año 1974 y realiza su primer desfile procesional en la noche del 21 de marzo de 1975. Junto a la Hermandad Penitencial de la Buena Muerte -fundada en el mismo año, también con hábitos monacales- constituye entonces un revulsivo que rompe con la estética tradicional de la Semana Santa zamorana.
La hermandad tiene su sede en la iglesia parroquial del Espíritu Santo, templo románico extramuros del siglo XII en uno de cuyos muros apareció emparedado el Crucificado titular de la cofradía en el mes de mayo de 1963.
ELEMENTOS PROCESIONALES
Como elementos procesionales destacan el campanil que abre el desfile y un incensario de hierro forjado, obras ambas de Miguel Fernández Calles. La mesa del Cristo fue diseñada por Antonio Pedrero y realizada en madera por Manuel Franco, mientras que Miguel Fernández Calles realizó los tenebrarios en forja.
IMÁGENES
Cristo del Espíritu Santo. Anónimo (XIV)
Esta imagen gotica es la más antigua de cuantas salen a las calles en la Semana Santa de Zamora. Es un antiguo crucificado que puede identificarse como la imagen central de un calvario que aparece en un inventario parroquial de 1649. Dos siglos más tarde, en un inventario de 1847, ya no aparece, siendo emparedado en uno de los muros del presbiterio en este espacio de tiempo.
El 14 de mayo de 1963, mientras la parroquia y su cofradía celebraban la víspera de san Isidro, y con el templo en obras debido al desencalado de sus muros; unos niños descubrieron el agujero donde se encontraba este crucificado, mutilado (sin brazo izquierdo, serrados los pies y sin cruz) junto a otros objetos. Para reponerlo al culto, Julián Román González «Alito» y Fernando Nuñez Colodrón, restauraron la imagen, completando las partes que le faltaban y tallando una cruz de tipo arbóreo.
Las andas procesionales, con dos grandes tenebrarios, son diseño de Antonio Pedrero. La estructura de madera fue realizada por Manuel Franco y la talla por Miguel Pérez y Arturo Álvarez. Los tenebrarios fueron realizadas en forja por el maestro artesano Miguel Fernández Calles.
CORO
El coro de la Hermandad presta personalidad propia al desfile entonando el himno “Crux Fidelis” a lo largo de la procesión. Ya en la Catedral tiene lugar un acto oración en el cual se lee la Pasión y posteriormente el coro interpreta “Christus Factus Est”, al que se han añadido las “Lamentaciones de Jeremías”. Todas las composiciones son obra de Miguel Manzano y abrieron en su día un nuevo camino en la música coral procesional en Zamora.
DÓNDE VERLA
Tanto la salida o entrada de la procesión en la iglesia del Espíritu Santo, con la interpretación del coro; la subida o bajada por la empinada Cuesta del Mercadillo, su paso por la estrecha calle del Troncoso o el acto-oración de la Catedral constituyen los mejores puntos para presenciar el paso del desfile procesional, que discurre por el corazón del casco antiguo zamorano.
HÁBITO
Los hermanos visten túnica de estameña blanca con cíngulo de esparto y capillo blanco con el anagrama de la Hermandad bordado en el capillo y calzan sandalias franciscanas de color negro. En la actualidad portan en sus manos un farol, si bien en los años fundacionales el sistema de iluminación fue una vela, sustituida después por teas y un antorchero de hierro forjado. Los niños portan varas de madera.

