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Zamora
Hermandad de Jesús en su Tercera Caída
LUNES SANTO
En la tarde del Lunes Santo, mientras las esquilas del Barandales y una banda de clarines rompe el silencio, Cristo cae bajo el peso de la Cruz y desciende a la tierra zamorana. Mira por vez última a su Madre mientras blancas capas de raso sobrevuelan las calles como pañuelos para una despedida. En el epílogo de la procesión, al caer la noche, la Plaza Mayor se hace oración y cántico en recuerdo de todos los que cayeron en las contiendas absurdas de cualquier guerra. Del cántico nace la esperanza y una certeza: la muerte no es el final.
HISTORIA
El día 17 de abril de 1.942 se constituye de forma oficial la Cofradía, que desfila por primera vez el 8 de abril de 1.943. Era entonces Miércoles Santo, aunque posteriormente se trasladaría la fecha al Lunes Santo, día en que se consolida definitivamente. Con un fuerte acento militar en sus primeros años, la cofradía en principio era conocida como de “Excombatientes”, en memoria de los caídos en la Guerra Civil. Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, esta identidad se disuelve en la historia, siendo una hermandad en recuerdo de todos los caídos de uno y otro bando. La cofradía realiza su acto oración en memoria de todas las víctimas de las contiendas y como negación de las guerras y enfrentamientos entre los hombres.
A falta de una imagen propia, la procesión desfila los primeros años con la imagen del Nazareno del paso “La Caída”, de Ramón Álvarez, de la cofradía de Jesús Nazareno. En 1947 se incorpora su titular, el Jesús de la Tercera Caída, una soberbia talla del escultor Quintín de Torre.
La cofradía, que destaca por la renovación de la iconografía religiosa de la segunda mitad del siglo XX, incorpora diversos elementos procesionales contemporáneos y vanguardistas, como una colección de cruces donadas por el escultor José Luis Alonso Coomonte, así como una gran cruz de Yugos y una corona de espinas realizada con arados que le confieren una personalidad muy marcada según la visión estética del genial artista benaventano. Otra de sus señas de identidad es el sonido de la banda propia de clarines que abre el desfile procesional, así como el emotivo acto final con la intervención del coro de la Tercera Caída y la Banda de Zamora.
IMÁGENES
La Despedida de Jesús y su Madre. Enrique Pérez Comendador (1957)
Es una de las escasas representaciones iconográficas en la Pasión en las que Jesús se despide de María. Talladas en madera de pino, cedro y ciprés, ambas figuras están policromadas al aceite y destaca el juego de miradas y de las manos para expresar el momento que viven. Los ojos están realizados en gemas finas y marfil, al estilo de la Tercera Dinastía Egipcia. La mesa del paso es obra del tallista zamorano Julián González “Alito”.
Jesús en su Tercera Caída. Quintín de Torre (1947).
Estamos ante una magnífica talla que representa a Cristo vencido bajo el peso de la Cruz, con la rodilla en tierra y una mano apoyada también en el suelo, mientras con la otra sujeta la cruz. Obra de gran fuerza y exquisita policromía realizada mediante veladuras, es uno de los grandes Nazarenos del siglo XX. Recibe culto en la iglesia de San Lázaro, donde tiene su sede canónica la cofradía.
Virgen de la Amargura. Ramón Abrantes (1959).
Realizada por el escultor zamorano Ramón Abrantes, es su única aportación a la Semana Santa de Zamora. Es una imagen de vestir, con cuerpo y cabeza en madera de pino, con manos y pies tallados en madera de cerezo. La Virgen luce un magnífico manto de terciopelo negro bordado en hilo de oro. La mesa es obra del tallista zamorano José Antonio Pérez.
DÓNDE VERLA
La subida por la cuesta del Riego o su paso por las calles céntricas de la capital ante sus fachadas modernistas son seguidas por numeroso público, si bien el acto de mayor intensidad y emoción tiene lugar en la Plaza Mayor, durante la oración en memoria de los caídos. Tras la intervención de la banda de clarines y una vez efectuado el rezo, los tres pasos son levantados al unísono mientras el coro de la hermandad interpreta “La muerte no es el final” acompañado por la Banda de Música de Zamora.
HÁBITO
Visten los cofrades túnica y caperuz de raso negro y una capa de raso blanco con amplios vuelos y el anagrama de la Cruz de San Fernando. Portan un hachón rematado en farol con vela con el anagrama de la cofradía en los cristales.

