FUENTESAÚCO  /  Cofradía de Jesús Nazareno

 

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Fuentesaúco

Cofradía de Jesús Nazareno

El elemento más emblemático de la Pasión en Fuentesaúco es la Cofradía de los Nazarenos, no solo por ser la de más solera y tradición, sino porque participa en todos y cada uno de los actos religiosos que tienen lugar.
Es difícil establecer el origen de esta hermandad, si bien a través de la tradición oral nos remontaríamos varias generaciones en el tiempo, como mínimo hasta el siglo XIX. No obstante el primer documento oficial que obra en poder de la cofradía es un libro de actas y otro de cuentas del año 1947. De este modo la Cofradía de Jesús de Nazareno queda constituida de forma oficial el día 6 de enero de 1947.
En ese momento de la constitución oficial de la cofradía estaba integrada por 47 hermanos, todos ellos varones. Habrían de pasar 25 años para que se permitiera vestir hábito y procesionar a la primera mujer. A partir de 1974 la presencial generalizada de mujeres fue un hecho. En la actualidad la cofradía la integran un total de 378 miembros.

PROCESIONES

  • Procesión de  Jesús de Nazareno. Martes Santo desde la Iglesia de San Juan por calle Derecha de Toro a Plaza Mayor y vuelta a la iglesia.
  • Procesión de La Pasión. Jueves Santo por la tarde.
  • Procesión del Traslado del Yacente. Viernes Santo por la mañana.
  • Procesión del Santo Entierro. Viernes Santo por la tarde.
  • Procesión del Encuentro y Resurrección. Domingo de Resurrección por la mañana.

IMÁGENES

Jesús Nazareno (1957)

La imagen titular es una escultura realizada en 1957 por encargo de la propia cofradía a un taller de imaginería religiosa de Madrid. Se trata de una escultura policromada a tamaño real y de expresión realista realizada en resina, en actitud penitente portando la pesada cruz y tocada con corona de espinas coronada  de tres rayos como símbolo de santidad. El nazareno viste túnica morada ceñida a la cintura por un cordón amarillo con borlas en forma de barba que cuelga al lado derecho. Igualmente un cordón dorado  a modo de soga cuelga de su cuello. La túnica lleva decoración en oro de motivos florales a modo de zarcillos en las mangas y tercio inferior.
La imagen se transporta en carroza sobre ruedas, recientemente restaurada,  cuyos frontales y laterales van cubiertos por faldillas de terciopelo morado. La carroza porta faroles en las esquinas y está decorada con talla en madera de motivos florales. Esta imagen sustituyó a una mucho más antigua, realizada en madera y a escala menor, que representaba al Nazareno en actitud oferente con los brazos abiertos y que era portada sobre unas andas por cuatro nazarenos. Esta antigua imagen se encuentra depositada en la ermita de los Dolores de la villa.

Cristo Crucificado del Vía Crucis (1966)

Imagen del Crucificado a pequeña escala que es la utilizada por los  nazarenos para portar por las calles durante la celebración de los Vía Crucis nocturnos y que es propiedad de la cofradía desde el año 1966.

CRUCES PROCESIONALES

Los nazarenos saucanos portan pesadas cruces durante las procesiones y Vía Crucis. La propia cofradía es propietaria de seis cruces procesionales, que son las que ocupan la primera y segunda fila y que han de ser portadas obligatoriamente por todos los cofrades hasta llegar a la última o Cruz del Señor. Todas están realizadas en madera y pintadas de riguroso negro, excepto la Cruz del Señor que, además de llevar inscrito el número 1, pinta las esquinas de blanco.

Estas seis cruces procesionales son:

  • La Cruz de los Dolores
  • La Cruz de las Cuatro Esquinas
  • La Cruz de los Clavos
  • La Cruz del Mal Ladrón
  • La Cruz del Buen Ladrón
  • La Cruz del Señor

INSIGNIA

La insignia es comúnmente conocida por los nazarenos como ‘la vara’. Se trata de una vara metálica plateada coronada por un  bonito chapitel a modo de capilla bajo el cual se aloja una reproducción realista y en miniatura del Nazareno y la porta siempre el segundo cofrade acompañando a la imagen en las procesiones. Igualmente la vara acompaña siempre en los actos fúnebres a los cofrades difuntos. Todos los cofrades guardan una gran devoción y respeto por la vara del Señor que ha de ser acompañada en todo momento por los nazarenos.

ESTANDARTE

El estandarte se incorpora a la cofradía en el año 1984 y en la actualidad es portado por las cofrades. Realizado en tela de raso color crema con puntilla en oro, atravesado por una cruz dorada en cuyo centro, en forma de óvalo y en oro, se circunscribe la imagen del Nazareno, en morado, enmarcado por una corona de espinas de la que brotan rayos en oro. Fue confeccionado por las Hermanas Clarisas del convento de Santa Clara de Zamora.

HÁBITO

La túnica de los nazarenos es de color morado, con una orla dorada en su parte inferior y es frecuente encontrar túnicas decoradas en su tercio inferior con figuras relativas a la Pasión y Muerte de Jesús que constituyen auténticas obras de artesanía, realizadas en muchos casos por las propias madres de los cofrades. Portan los nazarenos accesorios de profundo carácter religioso y ritual: cíngulo dorado en la cintura, que obligatoriamente ha de colgar a la izquierda, del que penden dos borlas en forma de barba que, además de servir para ceñir la túnica, son un elemento de la Pasión que simboliza el látigo con el que Jesús fue flagelado. También en la cintura portan una cinta con tres rosarios. Colgando del cuello llevan un gran crucifijo, un rosario grande  y una cuerda con tres nudos, nuevo elemento simbólico de la Pasión que recuerda el Prendimiento y las Tres Caídas con la Cruz a cuestas.  Finalmente van cubiertos con un velo completamente morado, y tocados por una auténtica corona de espinas, elaborada en muchos casos por los propios nazarenos, que constituye el tercer elemento de Pasión propio de su indumentaria.

Los nazarenos portan grandes cruces en las procesiones; cada uno tiene su propia cruz, pero existe un escalafón jerarquizado y a partir  del puesto 6 todos están obligados a portar una cruz diferente que encierra un significado distinto, siendo la última y más importante la del Señor, que es transportada por el cofrade más antiguo. Muchas de estas cruces sobrepasan los 30 kilogramos; las más grandes, como la del Señor, se aproximan a los 50 kilogramos, por lo que para ser portadas el nazareno se ayuda de un cirineo.

La figura del Cirineo es otro de los elementos más significativos y peculiares de la Semana Santa en Fuentesaúco y es una muestra más del elevado grado de participación popular. Cada nazareno debe ir acompañado por un cirineo, que es el encargado de cuidar la cruz y de ayudar al penitente cuando lo precise. Por tradición, sólo cuando el que porta la Cruz del Señor descansa, pueden hacerlo los demás.

RITOS Y ACTOS

Los nazarenos son la parte más visible de la Semana Santa saucana tanto por su activa participación en los actos religiosos y procesionales como por la conservación de una serie de ritos propios.

Agradecimientos
Ángel Rodríguez Carrasco por los datos cofradía Jesús Nazareno y a Javier Prieto y su web semanasantaenfuentesauco.

RITOS PROPIOS

La Semana Santa saucana posee unos ritos únicos y peculiares que causan un fuerte impacto entre los visitantes y que protagonizan los nazarenos.

Los Vía Crucis.
Tienen lugar tres días, en la noche de Jueves, Viernes y Sábado Santo. Los Nazarenos portan sus pesadas cruces y durante el recorrido se va cantando El Pretorio en un tono que se mantiene invariable desde siempre. Además, los penitentes caen 14 veces al suelo, cada vez que se inicia una  de las estaciones. Como nota curiosa, el Vía Crucis del Sábado Santo se celebra a las tres de la madrugada amaneciente al Domingo, cuando la liturgia cristiana ha celebrado ya la Vigilia Pascual y ha proclamado la resurrección de Cristo. Pero para los nazarenos, hasta que no se produce el Encuentro, Cristo permanece Muerto, lo que constituye un ejemplo de idiosincrasia de esta cofradía.

La Adoración de la Cruz.
Tiene lugar el Jueves y Viernes Santo por la tarde, después de la procesión. Se trata de un ritual cargado de piedad religiosa y emoción en el que participan los nazarenos, que se van postrando en grupos de tres, cayendo al suelo hasta tres veces ante la imagen del Crucificado, custodiada por los tres cofrades más antiguos. Este rito se repite en cada uno de los recintos sagrados de la villa.

La Promesa.
El sufrimiento y el sacrificio van unidos al penitente y cada uno lo asume de manera particular. Algunos lo llevan al extremo de procesionar durante todos los días descalzos por un compromiso personal, secreto. Este sufrimiento físico es una ofrenda, un sacrificio por el que el cofrade espera ver cumplida su Promesa.