ZAMORA  /  COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO, VULGO CONGREGACIÓN

 

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Zamora

Cofradía de Jesús Nazareno, Vulgo Congregación

VIERNES SANTO

Es, desde su fundación, la más numerosa y popular de todas las cofradías zamoranas y la única que conserva el hábito nazareno desde su fundación. Está integrada por más de 12.000 hermanos (cofrades y damas), siendo la más numerosa de Castilla y León y una de las más numerosas de España.

A lo largo de su dilatada historia la cofradía ha mantenido su procesión en la mañana del Viernes Santo en la que ha ido incluyendo numerosos grupos escultóricos que ilustran los pasajes bíblicos de Jesús desde que carga con la Cruz hasta que la Cruz es elevada en el monte Calvario.

HISTORIA

La Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación se funda el 13 de mayo de 1651 con sede canónica en la iglesia de San Juan de Puerta Nueva para realizar estación en la madrugada del Viernes Santo. Esta fundación tiene su antecedente en otra cofradía, la Congregación de Nazarenos –de ahí su nombre popular, Vulgo Congregación o La Congregación, como también se la conoce-, fundada en 1610 con análogos fines y con sede en la iglesia de San Vicente Mártir, que desapareció pocos años después. Su procesión de penitencia rememora el camino de Jesús hacia el Calvario. Entre sus fines además figuraba costear el entierro de los cofrades fallecidos y seguir el ejemplo de Jesucristo en su Pasión, como era común en la práctica totalidad de las cofradías.

Mantuvo la idea original de subir hasta el Calvario de la ciudad a las afueras de la muralla, provocando un conflicto con el Cabildo de la Catedral ya que éste consideraba que la nueva cofradía no era tal si no una continuación de la anterior, por lo cual, tenía obligación de asistir a la Catedral antes de subir al Calvario. Aunque en un primer momento ganó el litigio la cofradía, posteriormente lo perdió viéndose obligada a asistir a la Catedral. En el Calvario, que en origen era un vía crucis, se tenía la costumbre de separar a la Virgen de la Soledad del resto de la procesión para representar el encuentro entre el Hijo y la Madre, costumbre que se fue modificando hasta derivar en la reverencia que todos los pasos hacen a la Virgen tras el descanso en la Avenida de las Tres Cruces.

 

Desde sus inicios la cofradía contaba con dos pasos o insignias: una imagen de Jesús Nazareno y una Dolorosa, Nuestra Señora de la Soledad, cuyo autor es desconocido y que probablemente fueron heredados de la Congregación de Nazarenos. Posteriormente se irían añadiendo otros pasos o escenas de la Pasión como La Verónica (1653);  La Desnudez (1668); o La Crucifixión (1669), que iban colocados en la carrera, así como los estandartes y las sordinas y tambores (el popular Merlú). Cerrando el cortejo figuraban los mayordomos, la música –generalmente la de la Capilla de la Catedral-, los capellanes y la justicia real.

El gobierno de la cofradía se encomendaba cada año a los dos mayordomos que presidian su junta, que formaban además dos abades, cuatro cuatros de mayordomos, cuatro cuatros de cabildo, dos contadores y diez oficiales, llamados por ello “dieces”.

Por la gran devoción del pueblo zamorano hacia la Virgen de la Soledad realizada por el imaginero Ramón Álvarez y donada por Don Joaquín Muñiz en 1886, desde 1906 se forma una procesión popular hasta el año 1946, cuando se funda una Sección de Damas de la Virgen que alumbra a la imagen en la procesión de la tarde del Sábado Santo, La desaparecida sección de damas y la cofradía forman hoy una sola cofradía mixta, desfilando los hombres en la madrugada del Viernes Santo y las mujeres en la tarde del Sábado Santo.

IMÁGENES

La Congregación contaba con varios pasos en los siglos XVII y XVIII que no han llegado a nuestros días. Todos los grupos que salen en procesión en la actualidad fueron realizados entre los siglos XIX y XX con la única excepción de La Agonía, un Calvario barroco procedente de un retablos de San Juan.

Los pasos e imágenes que forman la procesión del Viernes Santo, conocida como de Las 5 de la mañana en alusión a su hora de salida son:

 

Camino del Calvario

El Jesús Nazareno es anónimo (1802) y las demás imágenes son de Justo Fernández (1893). Por la disposición de las figuras, similares a la carta de la baraja española –cuatro sayones escoltan al Jesús, situado en el centro-, es popularmente conocido como “Cinco de Copas”

La Caída. Ramón Álvarez (1866-1878)

Su autor se inspiró en la composición en “El Pasmo de Sicilia” de Rafael de Sanzio. Destaca la figura del Niño de los Clavos, única representación infantil en la Pasión zamorana, así como el rostro del Jesús Caído, de gran belleza. Destaca también la expresividad de la Virgen con los brazos extendidos hacia su Hijo

Santo Entierro - Longinos @ Archivo Diputación

Redención. Mariano Benlliure (1931)

Es una de las grandes obras de la imaginería española en la primera mitad del siglo XX y realizada íntegramente por el autor, Representa a Jesús con la Cruz a cuestas ayudado por el Cirineo, mientras María Magdalena llora en el suelo a su paso. Está previsto que en la Semana Santa de 2025 salga a hombros, siendo hasta ahora el único paso de la cofradía empujado a ruedas.

Las Tres Marías y San Juan. Hipólito Pérez Calvo (1871)

Lo integran cuatro figuras de gran tamaño y madera sin policromar. María, la Madre de Jesús, avanza en primer plano acompañada de Juan, el discípulo amado. Detrás, en segundo plano, figuran María Magdalena y María de Cleofás.

Jesús Nazareno. Antonio Pedrero (1999)

Imagen donada por Iberdrola a la cofradía, que recuperaba así un Nazareno como imagen, en recuerdo del primer Nazareno que tuvo la cofradía. Íntegramente tallado, muestra el momento en que Jesús, con la cruz al hombro, extiende las manos hacia las mujeres con la cita bíblica: “Hijas de Jerusalén no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.

 La Verónica. Ramón Álvarez (1885)

Es una grácil figura femenina que muestra al mundo el rostro de Cristo impreso en su sudario tras enjugar su sudor con el lienzo. Viste túnica de terciopelo carmesí y su tocado es de inspiración greco-romana. En los últimos años porta lienzos donados por el pintor Javier Carpintero, con los rostros de las distintas representaciones de Jesucristo en los pasos de la cofradía.

La Verónica @ Pedro Barrios

La Desnudez. José María Garrós (1901)

También conocido como el “Rodopelo” en recuerdo del antiguo paso al que sustituyó, representa a Jesús en el momento de ser despojado de sus vestiduras, dos sayones que sujetan su túnica y un tercero que en el suelo barrena uno de los brazos de la cruz

La Crucifixión. Ramón Álvarez (1880-1885)

Muestra con gran patetismo el momento en el que Cristo es clavado en la Cruz en presencia de cuatro sayones, que le clavan los pies mientras lo sujeta, y de un centurión. Junto a ellos, la Virgen, San Juan y María Magdalena observan la escena. Todas las figuras son de tamaño natural, con las cabezas, pies y manos talladas en madera, con ropajes de lino encolado.

Santo Entierro - Longinos @ Archivo Diputación

La Elevación. Aurelio de la Iglesia (1899-1901)

Plasma el momento en el que la Cruz es izada desde el suelo y aparece en plano inclinado. Ocho imágenes conforman este grupo: Jesús, María, San Juan, la Magdalena y cuatro sayones.

La Agonía. Juan Ruiz de Zumeta (1604-1605)

Concebido como retablo para el templo de San Juan, en 1866 el obispo aprueba la cesión de las imágenes a la cofradía. Es una representación del clásico Calvario, con Cristo Crucificado y María y Juan a ambos lados de la Cruz, mientras la preciosa figura de María Magdalena abraza los pies de la Cruz.

Santo Entierro - Longinos @ Archivo Diputación

La Virgen de la Soledad. Ramón Álvarez (1886)

Imagen que sustituye a la anterior y que desde su misma entrega se convierte en la principal devoción de los zamoranos y una de las Dolorosas de referencia en Castilla y León. Viste luto solemne de terciopelo bordado en oro en la procesión de la madrugada del Viernes Santo y el tradicional luto castellano (manto y saya lisa con cofia blanca) en la tarde del Sábado Santo. Fue donada a la cofradía por don Joaquín Muñiz Arribas y recibe veneración todo el año en la iglesia de San Juan.

ITINERARIO

Consulta el recorrido procesional.

HÁBITO

Los cofrades visten túnica de percal negro con cola, con cíngulo de esparto y decenario. Cubren el rostro con caperuz romo y portan una cruz al hombro siguiendo a Jesús Nazareno.Todos llevan el medallón de la cofradía al cuello. Es notable que el hábito permanece inalterado desde la fundación de la cofradía.

PECULIARIDADES

La procesión se inicia puntualmente a las 5 de la mañana del Viernes Santo en el interior de la iglesia de San Juan con la salida del paso Camino del Calvario o Baile del Cinco de copas con la Marcha fúnebre de Thalberg. Anteriormente, seis parejas de Merlú han estado rompiendo la madrugada con su corneta y tambor destemplado convocando a los hermanos a la procesión. Estos Merlú son los que marcan y coordinan después las paradas (fondos) y levantamiento de los pasos.

Del interior de la iglesia San Juan sólo salen Camino del Calvario y la Virgen de la Soledad. El resto de grupos se incorpora en la Plaza Mayor, donde el arranque de la procesión, con la banda de cornetas y tambores de la cofradía rompiendo la madrugada, marca uno de los momentos álgidos de la Semana Santa zamorana.

A su llegada a las Tres Cruces, la cofradía realiza una parada donde se desayunan las típicas sopas de ajo en cazuela de barro y con cuchara de madera y antes de emprender el regreso tiene lugar la Reverencia a la Virgen de la Soledad en la calle de la Amargura.

Como tradición propia, que otras cofradías han adoptado después, está el que los cofrades reparten almendras garrapiñadas a quienes presencian la procesión. Esta costumbre ya aparece referenciada en el siglo XVII con un documento que regulaba la venta de garrapiñadas y otras chucherías.