FUENTESAÚCO  /  Cofradía del Santo Entierro

 

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Fuentesaúco

Cofradía del Santo Entierro

La cofradía del Santo Entierro fue erigida el 20 marzo de 1999, según se refleja en el acta fundacional, pero eso no significa que anteriormente no existiera. En los Años 80 del siglo XX la Hermandad de Jesús Nazareno realizó unas túnicas blancas con cucuruchos negros, con la intención de cederlas a quien quisiera vestirse acompañando la imagen de Jesús Yacente.

El año 1998 se propuso entre los fieles que habían desfilado ese año fundar una cofradía y al año siguiente se acudió a custodiar la imagen de Jesús Yacente como Cofradía del Santo Entierro.

HÁBITO

Los cofrades visten túnica blanca con adornos negros en las mangas, capirucho negro con remate blanco y el emblema de la cofradía; cíngulo negro atado al lado derecho de la cintura. Este cordón lleva tres nudos en cada extremo, decenario negro en el lado izquierdo, cruz de madera con las iniciales de la cofradía; guantes blancos y zapato negro plano o sandalias. Los hermanos que portan los emblemas de la cofradía lucen capas en raso negro.

RITOS Y ACTOS

La cofradía participa el Viernes Santo en dos de los actos más importantes de la Semana Santa de Fuentesaúco. Por la mañana en la procesión del Traslado, junto a la imagen de la Soledad con su respectiva cofradía, y acompañados por la Hermandad de Jesús Nazareno. Por la tarde, a continuación de los Santos oficios, se integran en la Procesión del Santo Entierro, con todas las imágenes y cofradías que componen la Semana Santa saucana.

La mañana del Sábado Santo la cofradía organiza un acto de adoración a su imagen titular, invitando a todos aquellos que lo deseen a acudir a besar la talla de Jesús Yacente.

Descendimiento - Yacente - Santo Entierro - Fuentesaúco

Agradecimientos
Ángel Rodríguez Carrasco por los datos cofradía Jesús Nazareno y a Javier Prieto y su web semanasantaenfuentesauco.

RITOS PROPIOS

La Semana Santa saucana posee unos ritos únicos y peculiares que causan un fuerte impacto entre los visitantes y que protagonizan los nazarenos.

Los Vía Crucis.
Tienen lugar tres días, en la noche de Jueves, Viernes y Sábado Santo. Los Nazarenos portan sus pesadas cruces y durante el recorrido se va cantando El Pretorio en un tono que se mantiene invariable desde siempre. Además, los penitentes caen 14 veces al suelo, cada vez que se inicia una  de las estaciones. Como nota curiosa, el Vía Crucis del Sábado Santo se celebra a las tres de la madrugada amaneciente al Domingo, cuando la liturgia cristiana ha celebrado ya la Vigilia Pascual y ha proclamado la resurrección de Cristo. Pero para los nazarenos, hasta que no se produce el Encuentro, Cristo permanece Muerto, lo que constituye un ejemplo de idiosincrasia de esta cofradía.

La Adoración de la Cruz.
Tiene lugar el Jueves y Viernes Santo por la tarde, después de la procesión. Se trata de un ritual cargado de piedad religiosa y emoción en el que participan los nazarenos, que se van postrando en grupos de tres, cayendo al suelo hasta tres veces ante la imagen del Crucificado, custodiada por los tres cofrades más antiguos. Este rito se repite en cada uno de los recintos sagrados de la villa.

La Promesa.
El sufrimiento y el sacrificio van unidos al penitente y cada uno lo asume de manera particular. Algunos lo llevan al extremo de procesionar durante todos los días descalzos por un compromiso personal, secreto. Este sufrimiento físico es una ofrenda, un sacrificio por el que el cofrade espera ver cumplida su Promesa.