FUENTESAÚCO  /  Cofradía del Silencio

 

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Fuentesaúco

Cofradía del Silencio

Tiene su fundación en la década de los Cincuenta del pasado siglo y desfila con el Cristo de la Agonía o de Minerva, una de las tallas más antiguas del patrimonio de Fuentesaúco, que representa a Cristo en la Cruz antes de exhalar el último aliento.

Entre el patrimonio de la cofradía cabe destacar la mesa procesional, que es la antigua mesa de la Dolorosa de la Cofradía de la Vera Cruz de Zamora, una estructura de gradas doradas adaptada a ruedas que desfiló en la Semana Santa de Zamora en los primeros años del siglo XX. La Bandera de la cofradía es el estandarte original desde su fundación en la que la única imagen que aparece es la Cruz.

La cofradía participa activamente en dos actos de la Semana Santa. En la medianoche del Miércoles Santo, la cofradía organiza la Procesión del Silencio, en la que iluminan el camino al paso de su titular por las calles saucanas, acompañados de numeroso público. El Viernes Santo, finalizada la celebración de la Muerte del Señor, se integran en la comitiva de la Procesión del Santo Entierro.

Procesion del Silencio - Fuentesaúco - Cartel Semana Santa 2025

HÁBITO

Los cofrades visten túnica blanca ajustada con cíngulo de cordón rojo. El capirote es de raso rojo, luciendo en el pecho una cruz blanca.

Agradecimientos
Ángel Rodríguez Carrasco por los datos cofradía Jesús Nazareno y a Javier Prieto y su web semanasantaenfuentesauco.

RITOS PROPIOS

La Semana Santa saucana posee unos ritos únicos y peculiares que causan un fuerte impacto entre los visitantes y que protagonizan los nazarenos.

Los Vía Crucis.
Tienen lugar tres días, en la noche de Jueves, Viernes y Sábado Santo. Los Nazarenos portan sus pesadas cruces y durante el recorrido se va cantando El Pretorio en un tono que se mantiene invariable desde siempre. Además, los penitentes caen 14 veces al suelo, cada vez que se inicia una  de las estaciones. Como nota curiosa, el Vía Crucis del Sábado Santo se celebra a las tres de la madrugada amaneciente al Domingo, cuando la liturgia cristiana ha celebrado ya la Vigilia Pascual y ha proclamado la resurrección de Cristo. Pero para los nazarenos, hasta que no se produce el Encuentro, Cristo permanece Muerto, lo que constituye un ejemplo de idiosincrasia de esta cofradía.

La Adoración de la Cruz.
Tiene lugar el Jueves y Viernes Santo por la tarde, después de la procesión. Se trata de un ritual cargado de piedad religiosa y emoción en el que participan los nazarenos, que se van postrando en grupos de tres, cayendo al suelo hasta tres veces ante la imagen del Crucificado, custodiada por los tres cofrades más antiguos. Este rito se repite en cada uno de los recintos sagrados de la villa.

La Promesa.
El sufrimiento y el sacrificio van unidos al penitente y cada uno lo asume de manera particular. Algunos lo llevan al extremo de procesionar durante todos los días descalzos por un compromiso personal, secreto. Este sufrimiento físico es una ofrenda, un sacrificio por el que el cofrade espera ver cumplida su Promesa.