ZAMORA  /  Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

 

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Zamora

Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

LUNES SANTO

La luz de las teas ilumina el discurrir de la procesión en la medianoche del Lunes Santo, conformando un cortejo casi fantasmagórico que acompaña al Cristo de la Buena Muerte. Blancos hábitos monacales, pies descalzos y salmodias compuestas en el siglo XX con clara inspiración medieval preceden el paso del Crucificado, una magnífica talla de finales del siglo XVI portada en plano inclinado que recibe culto en la iglesia de San Vicente, sede canónica de la hermandad.

HISTORIA

En el año 1974 un grupo de jóvenes decide crear una nueva hermandad para la noche del Lunes Santo en Zamora. Un año más tarde salía a la calle por primera vez en lo que supuso un revulsivo -junto con la Hermandad del Espíritu Santo– tanto estético como generacional en la Pasión zamorana que ha quedado perfectamente integrado y ensamblado con el paso del tiempo.

Una Cruz vacía, en la que antiguamente se asentaba el Cristo, abre la procesión con los nombres de los hermanos difuntos.

Durante la procesión el coro de la hermandad interpreta varias piezas de Enrique Satué sobre las siete últimas palabras de Cristo, así como el “Oh Jerusalén” de Miguel Manzano, compuestos expresamente para la cofradía. Además, la hermandad incorpora diversos elementos procesionales (cruz guía, cruces penitenciales) realizados por el escultor Ricardo Flecha.

La hermandad tiene su sede en la iglesia de San Vicente, donde recibe culto el Cristo de la Buena Muerte. El cortejo discurre en medio de un impresionante silencio que acentúa los cánticos del coro o el ritmo de los tambores destemplados que marcan el paso del Crucificado en su salida procesional.

IMÁGENES

Cristo de la Buena Muerte (1585)

El titular de la cofradía es el Cristo de la Buena Muerte, conocido antiguamente como “Cristo de Santiago”, ya que durante muchos años estuvo expuesto al culto en la iglesia de Santiago del Burgo. La imagen, de gran calidad, está atribuida a Juan Ruiz de Zumeta (1585), aunque hay tesis que apuntan a una gubia de mayor categoría. Sea como sea, es una de las tallas de mayor valor de la Semana Santa de Zamora, de gran belleza y serenidad. Es portado por las calles en plano inclinado por ocho hermanos en dos turnos de carga. Recibe culto en la iglesia de San Vicente, donde tiene su sede canónica la hermandad.

 

 

Cristo de la Buena Muerte. © Mynt

ITINERARIO

Consulta el recorrido procesional.

DÓNDE VERLA

Por su cuidada estética y la propia belleza de su recorrido por el casco histórico de la ciudad, cualquier punto es bueno para presenciar el paso del desfile. Destaca la bajada por la cuesta de Balborraz, el acto-oración en la Plaza de Santa Lucía (donde el coro entona el “Oh, Jerusalén”), así como su paso por la trasera de Santa María la Nueva y el arco de Doña Urraca. A puerta cerrada, un momento especialmente por los hermanos lo constituye el final de la procesión, cuando el Crucificado retorna a San Vicente y el coro entona el “Vexila Regis” en el interior de la iglesia, que puede escucharse fuera del templo en medio de un impresionante silencio.

HÁBITO

Con un cupo cerrado inferior a los quinientos hermanos y una elevada lista de espera, los cofrades visten túnica y cogulla de estameña blanca, faja de arpillera y crucifijo al cuello, así como sandalias. Portan teas encendidas que prestan una singular personalidad al desfile.