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Zamora
Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias
MIÉRCOLES SANTO
Caperuces de terciopelo rojo conforman una marea para el silencio jurado a los pies de un soberbio Crucificado en la tarde del Miércoles Santo. La ciudad guarda silencio al paso del Cristo de las Injurias, la portentosa talla que recibe culto en la Catedral y que desde los brazos de la Cruz sostiene a Zamora entera, perfumada de incienso y con los labios sellados en la ofrenda.
HISTORIA
La Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias, popularmente conocida como Cofradía del Silencio, se funda el 13 de marzo de 1925 con el fin de realizar un traslado procesional de la imagen del Cristo de las Injurias hasta la iglesia de San Esteban, templo románico donde tiene su sede canónica la Real Cofradía del Santo Entierro, que ya había incorporado previamente el impresionante Crucificado a su procesión en la tarde del Viernes Santo.
La cofradía tiene su sede canónica en la Catedral, donde recibe culto la imagen, la más venerada de la ciudad. De un tamaño superior al natural (mide dos metros), el Cristo de las Injurias impresiona por su magistral factura y la perfección y realismo de su anatomía.
El desfile procesional incorpora además dos grandes pebeteros de incienso que perfuman el paso del Crucificado: uno que representa la cúpula de la Catedral y otro de más reciente factura que representa la Torre del Salvador. El silencio entre cofrades y en las aceras sólo es roto por los tambores que acompañan los pebeteros y el paso del Cristo, así como por los tradicionales clarines que anuncian el paso del cortejo por las calles de la ciudad.
Tiene como acto principal el Juramento del Silencio, que antiguamente ofrecía el alcalde de la ciudad y que ahora realiza un hermano o zamorano ilustre, tomado por el Obispo de la Diócesis a los cofrades, rodilla en tierra. El acto, que congrega a miles de personas en los aledaños de la Plaza de la Catedral, inicialmente se realizaba en el interior del atrio catedralicio, si bien el incremento del número de hermanos hizo que fuese trasladado a la propia plaza. En los últimos años la salida del Cristo de la Catedral se acompaña de un solo de violonchelo con una composición de Enrique Satué, interpretada por el solista internacional Jaime Rapado.
IMÁGENES
Cristo de las Injurias. (En torno a 1540)
Impresionante talla anónima, del S. XVI (hacia 1540), catalogada como la mejor imagen de la imaginería religiosa española del Renacimiento, atribuida durante mucho tiempo y de forma errónea a Gaspar Becerra.
Aunque algunas tesis sostienen que es obra de Arnao Palla -autor también del Santo Cristo de la Catedral-, otros estudiosos mantienen que se debe a una gubia de factura superior, como Jacobo Florentino o Diego de Siloé, o también del círculo de alguna escuela italiana de alta factura. Recibe culto en la Catedral de Zamora, siendo la imagen de mayor devoción entre los zamoranos.
HÁBITO
Los hermanos, casi 3.000, visten túnica blanca de estameña y caperuz de terciopelo rojo con el anagrama de la cofradía en la pechera, guantes blancos, cíngulo blanco y decenario y calzado negro. Los mayordomos, directivos y hermanos de honor visten además capa de terciopelo rojo. Portan hachones con el anagrama de la hermandad.
DÓNDE VERLA
El acto del Juramento congrega cada año a miles de personas en los aledaños de la Catedral. Previamente, cuando el Cristo de las Injurias asoma al atrio catedralicio, suena la música del violoncello y cofrades y público guardan un respetuoso silencio. La portentosa talla del Crucificado, propiedad del Cabildo Catedral y que desfila a ruedas, justifica la vista del cortejo en cualquier parte de su recorrido, que discurre desde la Catedral y por el casco antiguo de Zamora hasta las calles más céntricas de la ciudad, precedida por el característico sonido de los clarines, hasta recogerse en el Museo de Semana Santa, donde tiene lugar la entrega de la imagen a la Real Cofradía del Santo Entierro, que la devolverá en procesión a la Catedral en la tarde del Viernes Santo. Destaca también el traslado del Cristo a su mesa procesional, en el mediodía del Sábado de Pasión, cuando sobrevuela literalmente las bóvedas de la Catedral.

