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Zamora
Hermandad de Penitencia Santísimo Cristo del Amparo
MIÉRCOLES SANTO
Sonido de matracas para un Oficio de Tinieblas en las calles en la noche del Miércoles Santo, mientras un cortejo rural asciende desde el barrio de Olivares, enclavado junto al Duero, hasta la Catedral. Cofrades ataviados a la manera ceremonial de Aliste, con la tradicional capa de chiva o “de honras” típica de la comarca alistana y de Tras os Montes, acompañan al Cristo del Amparo, que lleva por único adorno un manojo de cardos y una calavera a sus pies.
HISTORIA
La Hermandad de Penitencia o del Santísimo Cristo del Amparo (conocida popularmente como de “Las Capas Pardas”) se erige canónicamente el 22 de febrero de 1956 siguiendo el modelo de las procesiones de la comarcas de Alba y Aliste, como son las de Bercianos o las de Carbajales de Alba. La utilización de la capa de honras en su día supuso un fuerte revulsivo en la estética tradicional de la Semana Santa de Zamora, no exento de cierta polémica sobre todo en su primer año de salida a la calle, con sólo 40 hermanos. Con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las cofradías más emblemáticas y peculiares de la Semana Santa zamorana, cuyo paso por la ciudad es presenciado por miles de personas.
Con cupo cerrado en un máximo de 300 hermanos (los aspirantes aguardan varios años en lista de espera para poder acceder como cofrades), la hermandad recibe el sobrenombre de “Las Capas” por la capa alistana o capa de honras que visten, a imagen y semejanza de los pueblos de Alba y Aliste.
El sonido de las matracas o tinieblas, así como la lúgubre salmodia del bombardino y de un cuarteto de viento, confieren una personalidad propia a la hermandad, que tiene su sede en la iglesia de San Claudio de Olivares, donde recibe culto la imagen titular.
También presta singular sello la interpretación del Miserere Castellano en la plazuela de San Claudio como despedida al Crucificado, ya de madrugada, con el rumor de las aguas del Duero como testigo.
IMÁGENES
Cristo del Amparo.
Bartolomé Espinosa (S. XVII)
De humilde factura, contrasta fuertemente con la portentosa presencia del Cristo de las Injurias que apenas ha recorrido la ciudad unas horas antes. Se trata de una talla de bello rostro, con una expresión de gran serenidad. Por único adorno, el Crucificado sólo lleva una calavera y unos cardos a sus pies.
HÁBITO
Sobre esta capa existe cierta confusión al afirmarse erróneamente que es de origen pastoril, ya que en realidad es una capa de ceremonial de paño de lana con ricos picados, usada principalmente en los bautizos, bodas, entierros y solemnidades de las comarcas de la Raya zamorana, incluyendo la zona de Tras Os Montes. Portan además los hermanos, un humilde “farol de pajar”, recreando una estampa rural que la convierten en una de las más originales procesiones de la Pasión zamorana.
DÓNDE VERLA
Por la propia estética de la procesión y su cuidado itinerario (recorre el casco histórico de Zamora), cualquier punto es bueno para presenciar su paso. Destaca el paso por el arco de San Ildefonso, punto donde se reza el Vía Crucis al paso del cortejo; el paso por el arco del Obispo y las Peñas de Santa Marta o, ya de recogida, el cántico del Miserere Alistano por el coro de la hermandad en la Plaza de San Claudio de Olivares, mientras el Cristo avanza lentamente hacia la iglesia a hombros de sus cargadores.

